Las tecnologías computacionales siguen avanzando a pasos
agigantados y recientemente un equipo del CSIC y el Sincrotrón ALBA ha aportado
su grano de arena para que esto sea así. Concretamente lo ha hecho en el campo
de la espintrónica o magnetoelectrónica.
Han desarrollado un
nuevo método para fabricar y caracterizar nanoestructuras de ferrita de cobalto
de una calidad “muy superior a la conseguida hasta ahora”. Estas
nanoestructuras consisten en cristales bidimensionales ultrafinos, de hasta 10
micrómetros de lado y de entre uno y 100 nanómetros de espesor.
Además el método se podrá emplear en otros materiales. La ferrita
de cobalto se utiliza en la fabricación de válvulas de espín, componentes de
las cabezas lectoras de información en las computadoras. “Las nanoestructuras o
islas de ferrita de cobalto tienen una calidad mucho mayor que la conseguida
hasta ahora, lo que se refleja en que los dominios magnéticos que presentan son
hasta 10.000 veces mayores que lo que se había conseguido anteriormente”,
precisa el investigador del CSIC Juan de la Figuera, del Instituto de Química
Física “Rocasolano”.
Actualmente se está
investigando cómo emplear el movimiento de las paredes de los dominios
magnéticos para almacenar información. La familia de materiales a la que
pertenece el usado en este trabajo, un óxido con estructura de un mineral, la
espinela, presenta, según De la Figuera, propiedades “muy prometedoras en este
campo”.
“Hemos logrado el crecimiento de películas de estos
materiales sin defectos. De momento, las propiedades prometedoras de este
material permitirán estudiar cómo se mueven y cómo interaccionan las paredes de
los dominios”, señala Adrián Quesada, investigador del CSIC en el Instituto de
Cerámica y Vidrio.
El crecimiento y la caracterización inicial se han llevado a
cabo en el microscopio de electrones de baja energía y de fotoelectrones del
Sincrotrón ALBA de Barcelona, depositando los átomos de cobalto y de hierro
sobre el substrato a alta temperatura, a la vez que se exponía a oxígeno. Los
científicos, tras observar el crecimiento en tiempo real con el microscopio,
caracterizaron las islas, es decir, analizaron la composición y distribución de
los dominios magnéticos. Finalmente, las muestran se llevaron a los
laboratorios del Instituto de Ciencia de Materiales del CSIC en Madrid, donde
volvieron a ser analizadas mediante microscopía de fuerzas atómicas.
Fuente: CSIC
0 comentarios :
Publicar un comentario