Los científicos de la expedición Malaspina, liderada por el
CSIC, han confirmado que la mayor parte
del nitrógeno que requiere el plancton para prosperar sale de las profundidades
de los océanos y no de la atmósfera, de donde también es importante su
extracción en el caso de las aguas cálidas. Los resultados de este estudio
aparecen en la revista Nature Communications.
El nitrógeno es un elemento esencial para la vida, sin el
cual las algas del plancton no podrían captar CO2 atmosférico mediante la fotosíntesis y
alimentar la red trófica de los ecosistemas marinos. El investigador del CSIC
Rafel Simó, del Instituto de Ciencias del Mar, destaca: “A la productividad biológica de los océanos debemos la mitad de la
producción de oxígeno del planeta y la retirada de una parte importante del
CO2 que los humanos lanzamos a la atmósfera,
además de los recursos pesqueros. El nitrógeno funciona como llave para regular
esta productividad, con lo que comprender su ciclo es crucial para anticipar el
papel de los océanos en el clima y la alimentación de las generaciones
futuras”.
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| Fotografía: CSIC |
En el océano superficial, lejos de las costas, los
principales procesos que contribuyen al suministro de nitrógeno son la difusión
desde aguas profundas, ricas en nitrato, y la incorporación y utilización del
nitrógeno gas del aire (N2), algo de lo que solo unos pocos
microorganismos especializados son capaces. Las conclusiones contradicen
estudios anteriores y muestran que, si bien la utilización de nitrógeno
atmosférico por el plancton es importante, la gran mayoría llega a la zona con
luz por difusión turbulenta desde aguas profundas.
“Nuestros datos indican que los procesos de doble difusión
mediados por lo que llamamos dedos
de sal funcionan como vías rápidas de transporte y
aportan un 20% extra de nitrógeno a regiones tropicales y subtropicales del
Atlántico y el Índico”, señala Bieito Fernández, de la Universidad de Vigo.
“Este fenómeno no se había examinado antes con tanto detalle a la vez que
extensión geográfica”, explica Bea Mouriño-Carballido, investigadora de la
misma universidad.
La expedición Malaspina es un proyecto Consolider-Ingenio
2010 gestionado por el CSIC y financiado por el Ministerio de Economía y
Competitividad. Malaspina comprende cerca de 50 grupos de investigación,
incluyendo 27 grupos de investigación españoles, del CSIC, el Instituto Español
de Oceanografía, 16 universidades españolas, un museo, la fundación de
investigación AZTI-Tecnalia, la Armada Española, y varias universidades
españolas.
Fuente: CSIC

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