Las webs de ciencia y pseudociencia se llenan de noticias
ante el reciente anuncio de la NASA y las nuevas pruebas que demuestran que en
Marte hubo agua. Pero sin embargo cabe recalcar que no es lo mismo encontrar agua que corresponda a las etapas acuosas de
un Marte primitivo, como por ejemplo la atrapada en minerales (yeso,
kieserita, jarosita…), que el agua que
está bajo el regolito en el polo norte y en otras zonas, o la de los polos.
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| Colina marciana con "lineas de ladera recurrentes" que indican que podría fluir el agua. Fotografía: NASA. JPL. University of Arizona. |
Todas ellas son aguas marcianas, sí, pero corresponden a
edades y procesos genéticos distintos, representando también diferentes
ambientes planetarios y distintas condiciones físico-químicas y de
habitabilidad.
Hace solo unos meses,
un equipo de científicos identificó evidencias de agua líquida actual en
la superficie de Marte (aunque esta no se ha observado directamente) y así
se publicó en la revista Nature Geoscience.
Cada vez está más
claro que en Marte hubo un ciclo estacional, pero aún se desconoce el
proceso que genera el agua líquida que precipitó los cloratos y percloratos
identificados en las torrenteras marcianas. Esto sería muy relevante si se
confirmara, especialmente, si existiera un intercambio desde las zonas
subsuperficiales a las superficiales.
De aquí la importancia
de este nuevo hallazgo que, por cierto, ha requerido años de investigación
y análisis. Esto es en lo que hay que fijarse, y no solo en la noticia sobre
"agua en Marte". Si se demostrara la existencia de dicho ciclo
hidrológico actual, implicaría que Marte está realmente activo, obviamente no
tanto como la Tierra, pero con la capacidad de generar modificaciones, aunque
sean ligeras, de su superficie. Algo que también tiene implicaciones muy
importantes en el contexto de la habitabilidad y la búsqueda de vida.
Fuente: Agencia
SINC

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