Entre más de 50 científicos han logrado uno de los mayores
avances en la lucha contra el cáncer. Han
descubierto que los tumores primarios envían sondas mensajeras capaces de
convertir a otros órganos en lugares acogedores para las células cancerosas.
Además estos destacamentos llevan etiquetas que definen cuál será su próxima
víctima.
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| Reconstrucción digital de exosomas tumorales (en verde) en pulmones de ratón durante la formación del nicho premetastásico. Fotografía: Héctor Peinado. |
Junto con los antes citados, Ayuko Hoshino y Bruno
Costa-Silva, primeros coautores en esta publicación, han recopilado indicios de que los tumores emiten millones de vesículas
cargadas con una representación de sus proteínas y su contenido genético,
llamadas exosomas, a modo de naves mensajeras o destacamentos. Son estos
exosomas los que se ocupan de que los órganos de destino estén preparados para
acoger las células tumorales. En concreto, los exosomas desencadenan en el
órgano de destino la respuesta molecular necesaria (inflamación y
vascularización) para acoger las células tumorales, de forma que cuando estas
lleguen puedan proliferar.
La investigación actual viene a demostrar la existencia y el
papel de los exosomas en la formación de la metástasis. “Este mecanismo que
postulamos era hasta ahora desconocido en la formación de nichos metastásicos”,
explica Peinado.
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| Héctor Peinado. Fotografía: CNIO. |
Pero los investigadores han ahondado más pues resulta que los exosomas no anidan en órganos al azar,
si no que tienen objetivos o etiquetas moleculares. “Nuestros resultados
proponen que existe una especie de código postal en la superficie de los
exosomas que les hace llegar a órganos concretos y acumularse donde se va a
producir la metástasis” declaró Peinado. “Hemos determinado que existe
una combinación de integrinas en los exosomas tumorales que predispone la
formación de nichos metastásicos en órganos concretos, específicamente en
pulmón e hígado”. Las integrínas son unas proteínas que se encuentran en
la membrana exterior de los exosomas y donde en teoría se encuentra su etiqueta
de destino.
Con estas conclusiones, los científicos se podrán poner a
trabajar con la ampliación del poder predictivo de las integrinas (con
tecnologías específicas de análisis por desarrollar) hasta identificar otros
códigos postales que determinen la metástasis a cerebro o hueso. Y no se dejará
de lado la búsqueda de nuevos medicamentos “En el futuro nos planteamos el
desarrollo de moléculas para bloquear las combinaciones de integrinas
específicamente en el tejido tumoral”, afirma Peinado.
Fuente: Agencia
SINC.


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