Para detectar enfermedades se utilizan dispositivos con los
que, por ejemplo, se comparan los niveles de expresión de genes entre células
sanas y células que están desarrollando una enfermedad. Un último avance ha logrado miniaturizar estos chips hasta 1.000 millones
de veces, de manera que se pueden introducir en células vivas. Esta proeza
la ha logrado un grupo de investigadores del CSIC.
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| Fotografía: Pixbay. |
Los dispositivos están compuestos por dióxido de silicio y
han tenido que basarse en técnicas similares a las empleadas en la industria de
chips microelectrónicos. Para realizar esta investigación han tenido que unirse
varios campos y centros. Además del Instituto de Microelectrónica de Barcelona
y el Centro de Investigaciones Biológicas, ambos del CSIC, en este trabajo han
participado la Universidad de Barcelona y el Instituto de Bioingeniería de
Cataluña, que han llevado a cabo la funcionalización química de los
dispositivos para dotarlos de funcionalidad. Se trata de un proyecto financiado
por el Plan Nacional de Investigación Científica y Técnica y de
Innovación.
El trabajo está publicado en la revista Advanced Materials.
Fuente: CSIC.

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