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| Fotografía: OGNJEN ILIC |
La tradicional bombilla incandescente se lleva utilizando
desde hace más de 130 años. Es un emisor térmico de alta temperatura que
irradia luz. Pero solo aprovechamos una pequeña fracción de esa luz ya que la
mayor parte se emite en infrarrojo, una radiación invisible al ojo humano.
Ahora, investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de
Massachusetts) han desarrollado una
metodología para reajustar y reciclar esa luz infrarroja de manera que se emita
en longitudes de onda visibles a nuestro ojo.
Para conseguirlo han ideado una bombilla incandescente que
consigue una mayor eficiencia energética. Está
compuesta de nanoestructuras fotónicas especiales que filtran la luz emitida
según su longitud de onda, transmitiendo la visible y reflejando la
infrarroja en multitud de ángulos. Estos filtros no están en contacto con el
emisor, por lo tanto, las temperaturas pueden llegar a ser muy altas.
El proceso ha sido descrito en la revista Nature Nanotechnology. De momento este prototipo está destinado
intentar mejorar en un futuro el rendimiento de emisores térmicos calientes,
tales como los dispositivos termofotovoltaicos.
Fuente: Agencia
Sinc.

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