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| Las manchas blancas corresponden al hidrógeno medido por la Lunar Prospector. |
Muy cerca de los dos polos de nuestra Luna y situado uno en
las antípodas del otro, existen dos acumulaciones de hidrógeno que nos indican
donde estuvo realmente el eje de rotación de nuestro satélite. Estas
acumulaciones probablemente estén formadas por hielo de agua.
Así se cree tras un estudio realizado en el Instituto de
Ciencias Planetarias ubicado en Arizona. Este trabajo lo ha liderado Mateo
Siegler. “Los depósitos de hidrógeno polar guardan pruebas de que el eje de
rotación de la Luna ha cambiado, ya que están situados uno en las antípodas del
otro (una línea trazada de uno a otro pasaría por el centro lunar) y
desplazados a igual distancia de cada polo en direcciones opuestas”, señalan
los autores.
Para poder analizar estos depósitos se utilizan los
espectrómetros de las naves semejantes a la Lunar Prospector. Se ha observado
que la posición de estos depósitos no es normal dado el ambiente térmico que
hay allí hoy en día.
Este “desplazamiento polar verdadero” se pudo originar por
variaciones dentro de la estructura interior de la Luna. La región Procellarum
(también conocida como océano de las Tormentas) sufrió mucha actividad geológica
en los primeros años de la Luna. Dicha actividad podría tratarse de flujos
térmicos, volcanes o radioelementos generadores de calor.
Dados los datos recogidos se puede concluir que le hidrógeno
que está presente actualmente es muy antiguo y por lo tanto el agua allí
congelada estaba allí durante la formación del sistema solar interior.
Los resultados han sido publicados esta semana en la revista Nature.
Fuente: Agencia
SINC.

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