La patata Andigena (una variedad presente en los
Andes) produce sus tubérculos en invierno. En esa época los días son cortos y
la temperatura más baja. Investigadores
del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC han descubierto el mecanismo
molecular que permite a las plantas identificar cuánto duran los días para
comenzar a tubertizar (el proceso por el cual se convierten en tubérculos).
![]() |
| Fotografía: Salomé Prat / CNC-CSIC. |
El equipo dirigido por Salomé Prat ha descubierto que
la mejor época para el crecimiento de las patatas es el invierno. Las hojas son la parte de la planta en la que las
proteínas fotosensibles son capaces de activarse en presencia de luz. En
concreto, en esta variedad se produce la proteína StSP6A, la cual, viaja por el
tallo hasta la raíz, sirviendo como señal de aviso para comenzar a tubertizar.
Salomé Prat explicó: “En este
proceso de señalización intervienen varias proteínas diferentes. Con la luz,
aumenta el nivel de una proteína llamada StCOL1 que activa a un inhibidor
(StSP5G) del gen StSP6A, que es el encargado de llevar hasta la raíz el
mensaje de que es el momento de formar las patatas”. Durante el verano, cuando
los días son largos, el nivel de StCOL1 es muy alto, lo que mantiene activo al
inhibidor. Sin embargo, cuando los días se acortan, el nivel de StCOL1 disminuye
y se deja de activar StSP5G, lo que permite que se inicie la formación del
tubérculo.
La patata ha sido considerada por la ONU como un
alimento esencial en la lucha contra el hambre en el mundo. Es por eso que resulta de vital importancia conocer
su ciclo vital para poder adaptarlo a zonas más cálidas. El trabajo se ha
publicado este mes en la revista científica Current Biology.
Fuente: Agencia
SINC.

0 comentarios :
Publicar un comentario